—Pues no hallo en eso nada de particular —dijo el sargento.

—No..., ustedes en nada hallan nada de particular. Cuando reviente la mina veremos si hay algo de particular. Si esto fuera pintar la mona les sorprendería a ustedes; pero esto es indagar, inquirir, vigilar a la canalla...

Cordero apuntó otra vez.

—¿Y ese Naranjo...?

—Es el íntimo de don Víctor Sáez, que va a su casa todas las noches.

—¿Le ha visto usted?

—Como que no ceso de acechar la casa.

—¿Y el guardia?

—¿Gordón? Va también todos los días dos veces. El ha de ser quien alcahuetea con sus compañeros. Gil de la Cuadra ha de ser el director. Pues no tiene poco intríngulis ese señor. ¡Si le conoceré yo que he sido su vecino!

—Estos datos pueden ser de mucho valor, si se confirman con otros más positivos.