—Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera....

El mismo Murat está padeciendo unos cólicos, que se lo llevarán al otro mundo.

—¡Quía!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.

—Así pagará las que ha hecho. ¿Pues qué puede ser eso sino castigo de Dios por su barbarie y crueldad?

—No es eso, señora; es que, según dicen, es aficionado a la bebida.

—¡Menudas turcas habrá tomado desde que está aquí! ¿Y se marchará, o no se marchará?

—Yo creo que sí—dijo Fernández—. Tengo entendido que está muy disgustado porque Napoleón no le quiere hacer rey de España.

—¡Angelito!, pues no pide poco que digamos.

—Y como parece que mandan de rey al que lo es de Nápoles, un D. José, al cual, según dicen, también le gusta aquello....