—Malo...
—Pues me desmayaré, diciendo que usted es un traidor que quiso robarme.
—Peor. Diga usted que se perdieron, que encontraron a lord Gray...
—No nombraré al inglés; eso jamás.
—¿Por qué?
—Porque ahora, nombrar en casa a lord Gray y nombrar al demonio es lo mismo.
—Yo sé la causa, lord Gray es amado por una de ustedes.
—¡Oh, qué cosas dice usted!-exclamó muy turbada—. Nosotras...
—Usted.
—No; ni mi hermana tampoco.