—¿Cuándo?
—Para ayudar a usted necesito pedir licencia con anticipación.
—Es verdad. Pues bien. Antes me arrancaré la lengua que revelarle a usted todavía el lugar y la persona...
—Ni yo quiero saberlo: lo que me importa es la hora...
—Es cierto... Bien; repito que ni lugar ni persona los sabrá usted. Diré únicamente...
Sacó un papel que reconocí como el mismo que le entregara la Alacrana, y añadió:
—Este papel fija día y hora. Será mañana por la noche.
—Basta. Es todo lo que necesito saber. Mañana por la noche.
—Lo demás no lo diré ni a mi sombra. Temo traiciones y emboscadas y desconfío hasta de mis mejores amigos.
—Ni yo quiero ser indiscreto preguntando... No me importa. Me basta saber que mañana a la noche tengo que venir a Cádiz para ponerme a disposición de un amigo a quien estimo mucho.