Inés no dijo nada tampoco; pero el color encendido de su rostro se trocó en intensa palidez. Creyó conveniente el cura variar la conversación, dijo:
—¿Y ha visto usted esas tierras de la laguna de Ontígola?
—Todavía no —respondió Requejo—; pero me han dicho que son magníficas. Psh... para mí, poca cosa. Esta se empeñó en que me quedara con ellas, y al fin me decidí. Allá en el país tenemos muchas más, que hemos ido comprando poco a poco.
—En su país de usted, hacia el Bierzo, si no me engaño.
—Más acá del Bierzo, en Santiagomillas, que es tierra de Maragatería. De allí semos todos, y allí está todavía el solar de los Requejos.
—Familia hidalga, según creo —afirmó el cura.
—Ello... no deja de tener uno su motu propio —contestó D. Mauro—; y según nos decía un sabio escribano de mi pueblo, nuestros ascendientes tenían un gran quejigar, de donde les vino el nombre de Requejo.
—Así debe de ser: los más ilustres apellidos traen su origen de alguna yerba o legumbre. Y si no, ahí están en la Roma antigua los Léntulos, los Fabios y los Pisones, que se llamaban así porque alguno de sus mayores cultivó las lentejas, las habas y los guisantes. En cuanto a mí, creo que este nombre de Malvar me viene de que algún abuelo mío se pintaba solo para el cultivo de las malvas.
—Pues yo creo —dijo D. Mauro volviendo a reír— que eso de que la nobleza viene de las guerras y de las hazañas de algunos caballeros es pura mentira. Que no me vengan a mí con bolas: yo no creo que haya habido nunca esas heroicidades. No hay más sino que los reyes hicieron Duque a uno porque tenía un huerto de cebollas, y a otro Marqués porque sabía escoger melones. De todos modos, nuestra familia no viene de ningún cardo borriquero.
—Y venga de donde viniere —dijo Doña Restituta—, lo principal es lo principal. Lo que es en nuestra casa, Sr. D. Celestino, no falta nada en gracia de Dios, y aunque por fuera no gastamos lujo, ni nos gusta andar en carroza, ni figurar, lo que es la gallina en el puchero todos los días... eso sí: este y yo no nos podemos pasar sin ciertas comodidades.