D. PÍO, riendo, para disimular su temor.
Otro día, señor Conde, otro día... Esta noche me encuentro algo destemplado.
EL CONDE, soltándole.
Como tú quieras.
D. PÍO, alejándose del cantil.
No podemos, no podemos tomar esa determinación sin que yo escriba un papel en que diga que sucumbo de motu proprio.
EL CONDE
Bien. No está de más hacer las cosas con la preparación y formalidad debidas.
D. PÍO, gravemente.
Otra noche, después de disponerlo todo muy bien, nos reuniremos aquí.