Pues la Mitología. Todo lo he olvidado, menos el admirable y poético simbolismo de los griegos... Es raro, ¿verdad? ¿Y a qué debo atribuir que se agarre a mi entendimiento la dichosa Mitología? Pues lo atribuyo a que en ella todo es falso. En conciencia, señor Conde, yo declaro que no puedo enseñar a las niñas más que dos cosas: la reforma de letra, por Torío, y la fábula mitológica.

EL CONDE

Ya no tendrás que enseñarles nada, bendito Coronado... Y ahora, vamos a mi asunto: tú que las has tratado íntimamente; tú que has vivido en contacto con sus inteligencias en capullo, con sus corazones virginales, dime: ¿cuál de las dos te parece más noble, más moralmente bella, más digna de ser amada?

D. PÍO, meditabundo.

No es tan fácil determinar...

EL CONDE

Porque iguales no han de ser. En la Naturaleza no hay dos seres enteramente iguales.

D. PÍO

Igualdad, en efecto, no hay. Los caracteres son distintos. Vaya usted a saber si salen al padre, a la madre, o a los abuelos...

EL CONDE