EL ALCALDE

Pues digo... ¡los moños que se puso anoche, María Santísima!...

LA ALCALDESA

Hijo, como no somos aristócratas...

EL ALCALDE

Y hay más. Bien sabía el vejete que ayer celebrábamos tu fiesta monástica...

LA ALCALDESA

Onomástica.

EL ALCALDE

Y ni un recado de atención, ni una fineza... Pues digo, la niña segunda, esa Dolly, ha heredado el tupé y la caballería andante o cargante de todos los Albrites y Laínes del obscurantismo. ¿Pues no se me subió a las barbas la muy mocosa? ¡Si la hubieras oído, Vicenta!... Y todo ello cuando acabábamos de atracarla de dulces y de atenciones, aquí, en tu fiesta numismática.