Aguardaré todo lo que usted quiera: tres días con sus noches, si fuere preciso. Para mí no es molestia esperar. Si para usted no lo es tener a este pobre viejo en su casa, aquí me estoy, sentadito, hasta que mi ilustre nuera se digne mejorar de sus nervios, y acuerde recibirme.

NELL, entrando con timidez.

Abuelito, hasta ahora no me habían dicho que estabas aquí.

EL CONDE, besándola.

Hija mía, vengo a ver a tu mamá.

NELL

¡Oh, cuánto sufre la pobre! Yo te ruego que no hables con ella más que un ratito. Y si pudieras dejar la conversación para mañana, mejor.

EL CONDE

Mañana... ¡ah! estoy muy viejo. Los viejos no pueden esperar tanto.

NELL