Lo he dicho pensando que sería lo mismo para ti. (El abuelo le da suavemente en la mejilla.) Porque mañana no estará mamá en disposición de que nos marchemos.
EL CONDE
¿Tienes prisa?
NELL
Ninguna. Lo que tengo es una penita de dejarte... ¡qué pena! Pero yo te aseguro, te doy mi palabra, ¿me crees?... de que siempre que podamos vendremos a verte.
EL CONDE, con profunda tristeza.
¡Ojos que te vieron ir...!
LA ALCALDESA
En buena lógica, debemos suponer, y aun afirmar, que vendrán.
EL CONDE