Ya debe suponer la señora que vengo a...
LUCRECIA
Aquello no ha podido ser.
SENÉN
Ya lo sé. Han nombrado a otro. Por eso digo que vengo a quejarme...
LUCRECIA, con acritud.
¡A quejarte! ¿De qué? Pues eso me faltaba. ¿Crees que tengo yo en mi mano los destinos, las fianzas, y todo eso que ambicionas?
SENÉN, sacando las uñas.
La señora no ha conseguido la fianza, que era lo principal, porque no ha querido. Teniendo la fianza, la plaza es lo de menos. Ya tenemos otra vacante de agente ejecutivo.
LUCRECIA