Siento infinito molestar a una persona que, según me dicen, no está bien de salud.

LUCRECIA, que permanece en pie.

Me siento mejor. Tome usted asiento.

EL CONDE

¿Y usted en pie?

LUCRECIA, un tanto cohibida.

Como por encanto se me ha quitado la pereza. Ya sabe usted que estos arrechuchos nerviosos... la epidemia de las señoras... de improviso nos acometen y de improviso también se nos pasan.

EL CONDE, suspicaz.

Lo celebro mucho.

LUCRECIA