Es horrible... ¿Y qué hace uno en el estómago del pez?

EL CONDE, con lúgubre humorismo.

Lo que haría probablemente Jonás en el vientre de la ballena: aburrirse... Porque no se dice que llevara periódicos que leer, ni baraja para hacer solitarios.

D. PÍO, dando diente con diente.

Yo me figuro que cuando llegue a lo hondo del cantil, ya no estaré vivo... Y así es mejor, Albrit. No le gusta a uno padecer, ni aun en el momento crítico de poner fin a sus padecimientos... Esperemos a la madrugada, hora en que no pasa por aquí alma viviente. Hasta media noche, hay el peligro de que algún pescador rezagado pase, nos vea, y nos denuncie... (Descubriendo un bulto lejano.) ¡Ah! por allí viene alguien.

EL CONDE

Será un vagabundo... quizás un animal; que en las noches claras, como en días de brillante sol, suelen confundirse los cuadrúpedos con las personas.

D. PÍO, observando atentamente.

Es una mujer.

(Pausa. En el silencio grave de la noche, suena como vibración intensa de la atmósfera la voz de Dolly gritando: ¡Abuelo!)