Dió un gran suspiro. La luz iluminaba ampliamente su rostro, un tanto pálido y excesivamente abatido.
—Es preciso declararlo todo, querido maestro. Voy á necesitar de sus consejos, de su útil amistad. Esto, que al principio tomé por pasatiempo, ha venido rodando, rodando, á ser la cosa más grave del mundo... Tengo la conciencia alborotada, y la imaginación hecha un volcán... Tengo que hablar de esto con mi madre...
—Harás bien.
Como de costumbre, el gato saltó á sus rodillas. Cuando se trata de decir una cosa difícil, de esas que se resisten á venir á los labios, nada es tan socorrido, nada ayuda tanto al premioso alumbramiento como la operación maquinal de acariciar un gato. Manuel le daba pases y más pases en el lomo, y el buen animalito, con el rabo tieso y los nervios excitados, se subía por el brazo izquierdo de mi discípulo hasta rozarle con su cuerpo la cara... Y yo, deseando disimular á todo trance mi profundo interés en aquel negocio, sentía que el gato no hubiese venido á jugar conmigo, porque también (creédmelo á pié juntillas) la mejor ayuda para ocultar la agitación de nuestro ánimo es el mecánico entretenimiento de hacer fiestas á un gato.
—Vea usted... maestro... Parece mentira cómo se van eslabonando las cosas; cómo paso á paso, de tontería en tontería, se llega á lo que parecía más lejano, más imposible...
No sabiendo qué hacer, me puse á hojear un libro, y después á revolver papeles, haciendo como que buscaba un objeto perdido; y daba manotadas sobre la mesa...
—Si me hallo más comprometido de lo que parece, maestro, la culpa la tiene su hermano de usted. Por algo me fué este señor tan antipático desde que usted me presentó en su casa...
—También tú tienes unas cosas...—gruñí, por aquello de que estar completamente mudo no era propio de un buen disimular.
Cogí un papel, y como si éste fuera lo que buscaba, me puse á leerlo con fingida atención. Era el prospecto de una zapatería, que no sé cómo había ido allí.
—¡Su hermano de usted!... ¡qué punto! Entre él y la García Grande, doña Cosa Atroz... ¿Usted sabe la que tenían armada los dos...?