—Ya sale el actor á leer el poema de XXX... Es soberbio. Me lo leyó su autor ayer tarde. Es un asombro...
—Sí; pero vean ustedes qué manera de leer.
—Ese hombre es un epiléptico. Se pone verde.
—Milagro será que no se le reviente una vena.
—Esa descripción del naufragio... ¿eh?
—Es de primera fuerza...
—Y ahora el incendio de la cabaña... ¡Bravísimo!
—El poema es de barba de pato.
—¡Calzones, qué verso!
—Pero esta manera de declamar... ¡Ah! los actores italianos...