—Este es lo más célebre... ¿Creerá usted, amigo Manso, que esta mañana no tenía ni idea siquiera del discurso que va á pronunciar?

—Ni la tengo ahora... Veremos lo que sale. Yo me las arreglo de este modo. Esta tarde me he leido unos versos de Víctor Hugo y he tomado una docena de imágenes...

—De esas de patrón de mico... ¿eh?

—Cada imagen como la copa de un pino. Y con esto me basta... Hablaré de las damas, de la influencia de la mujer en la historia, del Cristianismo...

—De la mujer cristiana, ¿eh?...

—Eso, y de la caridad... Mucho de la caridad... Á ver, señores, ¿quién dijo aquello de la caridad corre á la desgracia como el agua al mar?

—Chateaubriand.

—No, hombre, me parece que es el Padre Gratry.

—No, no. Usted, Manso, ¿sabe...?

—Pues no recuerdo...