Rodrigacho.—¡Ijujú! Madre adorada. Buen gasajo aquí te damos.
Blas.—Cata la Madre de Amor. Cata el Amor verdadero. (Rodean a la Señora con brincos y algazara, y cantan en su loor un alegre villancico.)
Sancho.—¡Vítor la Madre querida! — Dime, pastor, por tu vida, — ¿qué es lo que tú le darás, — y con qué la servirás?
Rodrigacho.—Darele buenos anillos, — cercillos, sartas de prata, — buen zueco, buena zapata, — cintas, bolsas y tejillos.
Blas.—Y frutas de mil maneras — le daré destas montañas, — nueces, bellotas, castañas, — manzanas, priscos y peras. — Dos mil yerbas comederas, — cornezuelos, botijinas, — pies de burro, zapatinas — y garbanzas y acederas.
Mingo.—Berros, hongos, turmas, jetas, — anocejas, refrisones, — gallicresta y arvejones, — florecicas y rosetas.
Rodrigacho.—Y aun darele pajarillas, — codornices y zorzales, — jergueritos y pardales — y patojas en costillas.
Blas.—Pegas, tordos, tortolillas, — cuervos, grajos y cornejas, — las de las calzas bermejas. — ¿Cómo no te maravillas? (La Madre se muestra regocijada del obsequio, participa del festín de la oveja, bebe del zaque, les saluda con gracioso ademán, y a la postre, aclamada como al principio, desaparece.)
X
De la blanda vida pastoril, pasa el caballero a vida más dura.