—No es eso, no es eso.

—Cállate, Poleró.

—Cállate tú, Cienfuegos.

—Dejar hablar, hombre, dejar hablar. Cuando vuelva Narváez...

—Si no ha de volver...

—Lo dijiste tú... Nada: estos señores, después que han planteado su fórmula de todo ó nada...

—No se les puede sufrir.

—Permítanme ustedes...

—Y sobre todo, ¿de qué se trata?

—Á mí no me embaucan esos señores con tanto discurso, con su retraimiento estúpido...