—Si la señora quiere pasar á mi casa—manifestó don José Ido con urbanidad,—allí encontrará un asiento más cómodo. Tenemos una butaca...
—Buena estará también... ¡Ay, qué palacios éstos!... Hay salones que parecen cocinas inmundas... Prefiero mi choza... ¿Es usted el médico que asiste á mi sobrino?
—No, señora—replicó Ido del Sagrario con un registro de voz que parecía el aleteo de una mosca.—Soy profesor de Instrucción primaria, con título y...
—Porque si fuera usted el médico, le diría que puede estar tranquilo. Alejandrito no se morirá: yo lo sé, yo lo he visto... Alejandrito no tiene más que un fuerte mal de amores: así lo dicen las acepciones de amor, desvío, mudanza, mujer morena... Con que no se aflijan, señores: lo digo yo, que he nacido en Jueves Santo.
Mirábanse Poleró y Arias aguantando la risa, y á pesar del dolor que les embargaba, casi no podían contenerla.
—Pero siéntese usted, señora...
—Que no me siento... Y si pudiera no tocar el suelo con mis pies... Es muy tarde: Teresa y yo no tenemos costumbre de andar de noche por esas calles. Nos retiramos.
—Uno de nosotros la acompañará á usted.
—¡Oh!... no... gracias. No se molesten... Cuiden bien al pobrecito enfermo, y denme aviso mañana de su mejoría... Aseo, aseo, agua y jabón es lo que hace aquí falta.
En aquel mismo momento, cuando ya la Godoy estaba casi en la puerta de la cocina para marcharse, oyóse en el pasillo rumor de agitado coloquio. Dos mujeres disputaban en voz baja: la una era Cirila, la otra su hermana. La primera, que había salido con una luz para buscar algo en uno de los cuartos obscuros, decía: «No entres: está muy mal. Estos señores no permiten... Más vale que te vayas.» Federico Ruiz, desde que oyera estos cuchicheos, vió llegada la coyuntura más bonita para el acto de ejemplaridad que anhelaba realizar. Por fin, gracias á él, los buenos principios iban á tener cumplida satisfacción en aquella casa; por fin, la malicia y la impureza sufrirían rudo escarmiento en la más solemne de las ocasiones. Salió prontamente, y encarándose con la Tal, echóle de buenas á primeras esta indirecta: