—¡Pero si esta taza está sucia!... ¡Felipe!...
—Falta una cucharilla... ¡Doctor!
—¡Alguien se ha comido el azúcar!... ¡Centeno!
—Si ya hierve.
—No hacerlo muy fuerte, que quita el sueño.
—¡Eh!... cuidado, que se come un terrón Julián de Capadocia...
—¡Felipe!... ¿Pero dónde se mete éste?
—Si ha ido por cigarros.
—El de los prismas está aún en su cuarto, de punta en blanco, con el mondadientes de plata en la boca. Está haciendo tiempo á ver si le convidamos.
—No convidarle.