—No.

—¿Al Papa?

—No... Asombraos todos. Se escribe las cartas á sí mismo...

—¿Y las recibe?

—De sí mismo. Todas las cartas están encabezadas: «Señor don Jesús Delgado: Muy señor mío...» y todas concluyen así: «su seguro y atento servidor, Jesús Delgado.»

¡Qué risas, qué algazaras!

—¿Se le da un bromazo, sí ó no?

—Hombre, ¿mayor que el de esta noche?...

—Mayor, sí, mayor.

Poleró contó en breves términos lo que decían algunas cartas. Todo era referente á extraños planes de Instrucción pública. En algunas despachaba consultas sobre delicadísimos puntos de la misma materia. No estaban mal escritas, pero sí salpimentadas con las exclamaciones «¡ah! ¡oh!» que usaba también hablando.