Electra. Pues sí. Ya sé lo que me espera: la soledad de un convento...
Máximo. Me temo que sí. De ésta no escapas.
Electra (asustada). ¿Cómo?
Máximo (rectificándose). Digo, sí: te escapas... te salvaré yo...
Electra. Me has prometido ampararme.
Máximo. Sí, sí... Pues no faltaba más...
Electra (con gran interés). Y ¿qué piensas hacer? dímelo...
Máximo. Ya verás... la cosa es grave...
Electra. Hablas con la tía... y...¿qué más?
Máximo. Pues... hablo con la tía...