Electra. ¿Y qué le dices, hombre?

Máximo. Hablo con el tío...

Electra (impaciente). Bueno: supongamos que has hablado ya con todos los tíos del mundo... Después...

Máximo. No te importe el procedimiento. Ten por seguro que te tomaré bajo mi amparo, y una vez que te ponga en lugar honrado y seguro, procederé al examen y selección de novios. De esto quiero hablar contigo ahora mismo.

Electra. ¿Me reñirás?

Máximo. No: ya me has dicho que te hastía el juego de muñecos vivos, o llámense novios.

Electra. Buscaba en ello la medicina de mi aburrimiento, y a cada toma me aburría más...

Máximo. ¿Ninguno ha despertado en ti un sentimiento... distinto de las burlas?

Electra. Ninguno.

Máximo. ¿Todos se te han manifestado por escrito?