Marqués (presuroso por el foro). ¿Aquí todavía?
Máximo. Marqués, en sus manos encomiendo mi alma.
Marqués (riñéndole cariñoso). ¡Que llegas tarde!
Máximo. Ya me voy. Hasta muy luego.[82]
Electra (viéndole salir). Corre... Ven pronto.
ESCENA III
Electra, el Marqués.
Marqués. Bien por el galán científico... ¡Y qué admirable hallazgo para ti! Tu amor juvenil necesita un amor viudo, tu imaginación lozana una razón fría. Al lado de este hombre, será mi niña una gran mujer.
Electra. Seré lo que él quiera hacer de mí. (Con gran curiosidad.) Dígame, Marqués, ¿trató usted a la pobrecita mujer de Máximo? No extrañará usted mi curiosidad... Es muy natural que desee conocer la vida anterior del hombre que amo.
Marqués. No la traté... la vi en compañía de Máximo una, dos veces. Era vascongada,[83] desapacible, vulgar, poco inteligente; buena esposa, eso sí.[84] Pero no debió de ser aquel matrimonio un modelo de felicidades.