Máximo (estallando en ira, con gran violencia le acomete). Pues por ese silencio, por esa burla, máscara de un egoísmo tan grande que no cabe en el mundo; por esa virtud verdadera o falsa, no lo sé, que en la sombra y sin ruido lanza el rayo que nos aniquila (le agarra por el cuello, le arroja sobre el banco); por esa dulzura que envenena, por esa suavidad que estrangula, confúndate Dios, hombre grande o rastrero, águila, serpiente o lo que seas.
Pantoja (recobrando el aliento). ¡Qué brutalidad!... ¡Infame, loco!...
Máximo. Sí, lo soy. Usted a todos nos enloquece. (Reponiéndose de su ira.) ¿Quién sino usted ha tenido el poder diabólico de desvirtuar mi carácter, arrastrándome a estas cóleras terribles? Sin darme cuenta de ello, he atropellado a un ser débil y mezquino, incapaz de responder a la fuerza con la fuerza.
Pantoja(incorporándose). Con la fuerza respondo. (Volviendo a su ser normal, se expresa con una calma sentenciosa.) Tú eres la fuerza física, yo soy la fuerza espiritual. (Máximo le mira atónito y confuso.) Puedo yo más que tú, infinitamente más. ¿Lo dudas?
Máximo. ¿Que puede más?
Pantoja. La ira te sofoca, el orgullo te ciega. Yo, maltratado y escarnecido, recobro fácilmente la serenidad; tú no: tú tiemblas, Máximo; tú, que eres la fuerza, tiemblas.
Máximo. Es la ira que aún está vibrando... No la provoque usted.
Pantoja (cada vez más dueño de sí). Ni la provoco, ni la temo... porque tú me maltratas y yo te perdono.
Máximo. ¡Que me perdona!...¡a mí! Se empeña usted en que yo sea homicida, y lo conseguirá.
Pantoja (con serena y fría gravedad, sin jactancia). Enfurécete, grita, golpea... Aquí me tienes inconmovible... No hay fuerza humana que me quebrante, no hay poder que me aparte de mis caminos. Injúriame, hiéreme, mátame: no me defiendo. El martirio no me arredra. Podrá la barbarie destruir mi pobre cuerpo, que nada vale; pero lo que hay aquí (en su mente), ¿quién lo destruye? Mi voluntad, de Dios abajo, nadie la mueve. Y si acaso mi voluntad quedase aniquilada por la muerte, la idea que sustento siempre quedará viva, triunfante...