Electra. No. Usted no estorba, señor Marqués.

Marqués. Me voy con la música... al taller de Máximo.

Pantoja. Sí, sí: allí se distraerá usted mucho.

Marqués. Hasta luego, mi reverendo amigo.

Pantoja. Dios le guarde. (Vase el Marqués hacia el jardín.)

ESCENA XI

Electra, Pantoja.

Pantoja (vivamente). ¿Qué decía? ¿Qué contaba ese corruptor de la inocencia?

Electra. Nada: historias, anécdotas para reír...

Pantoja. ¡Ay, historias! Desconfíe usted de las anécdotas jocosas y de los narradores amenos, que esconden entre jazmines el aguijón ponzoñoso... La noto a usted suspensa, turbada, como cuando se ha sentido el roce de un reptil entre los arbustos.