—Nada de eso. Hablaban al parecer cariñosamente.

—¿Y el hijo entró...?

—A poco de llegar la madre. ¡Venía el pobre con una cara!... Pasó toda la noche fuera de casa.

—Cuéntamelo á mí que le sentí entrar de madrugada en casa de Lantigua...—dijo Teresita con animación.—Y llevaba en brazos á la joya de los Lantiguas... ¡á las dos de la mañana, señoras!... Vamos, digo que esa familia... ¡pero qué familia! Y óigales usted... ¡Oh! ¡Ah!... La nobilísima, la inmaculada, la celestial familia de Lantigua, la gloria de Ficóbriga... ¡En qué mundo vivimos!

—Pues de la conversión me río yo—dijo la Gobernadora.—Esta mañana volvió él á casa de Lantigua con D. Buenaventura.

—Como que al venir aquí—dijo Isidorita,—después de pasar la noche fuera, escribió una larga carta, fué á echarla al correo, volvió, mandó un recado á D. Buenaventura, vino éste, hablaron los dos un gran rato y después se marcharon juntos á la casa.

—Yo lo que sé es que Gloria estaba mala esta mañana. Me lo dijo la Francisca... La joya de Ficóbriga estaba muy encarnada cuando salió al balcón... Ya se ve... Como anoche se descubrió la tramoya indigna de las salidas nocturnas de la niña con el hebreo... Y vaya usted á decir á estos burros de Ficóbriga que los Lantiguas no son ángeles del cielo... ¡Ah! ¡Oh! Los señores... parece que no hay en el mundo más gente formal que ellos, ni más gente rica que ellos, ni ningún santo de los altares se iguala á D. Angel, ni hay hombre más sabio que el difunto D. Juan.

—Lo mejor que puede hacer la niña es meterse en un convento—dijo la Gobernadora con enérgica convicción.

—Es claro... meterse en un convento, salir de aquí y que no volvamos á oir hablar de ella en lo que nos queda de vida... Es preciso que esa mujer que es el escándalo de Ficóbriga se marche de aquí... ¡Qué ejemplo para la juventud, para las muchachas tiernas y honestas de este honrado pueblo! Yo me horripilo cuando oigo á mis sobrinas hablar de la desgracia de la señorita Gloria, y que es una lástima que la señorita Gloria se haya perdido, de lo guapa que es la señorita Gloria, de las modas que usaba la señorita Gloria, y de las limosnas que hacía la señorita Gloria.