—¡Ah!... Mi conciencia no me permitía privarte de tu madre. Yo la ví como una leona á quien han robado sus hijos. Las terribles injurias que dijo de tí, hiciéronme comprender la grandeza de su amor materno y de su fanatismo religioso.

—No lo tiene: su fanatismo es de raza.

—Lo mismo da. Al momento comprendí que ibas á perder á tu madre por mí. ¡Si vieras qué espantoso eco produjo en mi amor materno la desesperación de tu madre!... Lo que ella sentía lo sentía yo también. Pensé en mi hijo... ¡Ay de mí! Si yo viviera muchos años y le viera grande, y de improviso me abandonara para unirse á una mujer de otra religión... ¡Esta idea me mata!... Esto no se puede imaginar.

Mirando á su hijo, exclamó con terror:

—¡Ay, si yo viviera, si yo te viera grande y huyendo de mí para amar á una mujer enemiga de Jesucristo...!

Horrorizada se cubrió el rostro con ambas manos.

—¡La religión!—dijo Morton sombríamente.—Siempre el mismo fantasma pavoroso que nos persigue para separarnos. Sombra terrible proyectada por nuestra conciencia, en todas partes la encontramos; no nos permite ni una idea libre, ni un sentimiento, ni un paso. Es en verdad tremendo que lo que viene de Dios parezca á veces una maldición.

—No hables así—replicó la joven con pena.—¿Pues qué, hemos de afligirnos por estas contrariedades de la tierra? La tierra es pequeña, el Cielo grande. Aquí todo es esclavitud, allí libertad completa. Las aspiraciones sublimes del alma son aquí esfuerzos que se estrellan contra invencibles muros, allá son un vuelo majestuoso que no tiene fin. ¿Por qué te afanas? ¿Por qué das tanta importancia á lo que he hecho esta tarde? ¿Qué importa eso? Las separaciones de la tierra son las uniones de allá.

—Tu fe es grande.

—Sí. Mi fe es grande, y la tuya lo será también, porque tú serás salvo; Dios hablará en tí, tú serás cristiano. No ha llegado la hora; pero llegará. Esto es en mí más claro que la luz. Además, ¿qué cosa enaltece y glorifica al alma tanto como el sacrificio? Yo quiero y debo hacerlo. Todo lo que aquí sea privación, allá será regalo.