Echando mano al bolsillo, mostró distintas pruebas fotográficas, obra suya, las cuales fueron examinadas con intensa curiosidad por las distintas personas que al instante formaron grupo.

—¿Conque este es el famoso Nazarín?... A ver, a ver...

—Digan ustedes si cabe en lo humano un rostro más inteligente.

—Parece moro.

—Lo que parece es una figura bíblica.

—¿Y esta mujer...?

—Vean, vean esa cabeza, y díganme si la impostura puede llegar jamás a esa ideal belleza.

—Bonito perfil. Pero aquí hay retoque.

—Más que la Beatrice del Dante, parece un Dante joven.

—Digan que es una pitonisa, con la inspiración pintada en sus ojos.