—¡Ah, no sabéis bien todo lo que vale! —dijo con la mayor sencillez.

—Adiós. Vuestro capote abriga bien... No os olvidéis de poner la cuerda en el tejado de la cuadra. No os acusarán de mal centinela. Decidme: ¿el Sr. de Santorcaz ha salido para Cifuentes?

—Sale al rayar el día.

—Quedad con Dios.

Un momento después, yo corría por la sierra buscando el camino de Algora.

La lluvia había disminuido un poco; pero los senderos estaban intransitables. Además, no era fácil atravesar la sierra sin perderse, y a cada instante corría peligro de caer en poder de los destacamentos franceses. Esperaba hallar auxilio en los caseríos no ocupados por el enemigo y quien me proporcionase lo más necesario, es decir, ropa seca, comida, armas y, sobre todo, un caballo. Caminé largo trecho sin encontrar a nadie, y ya de día, como sintiese ruido de cabalgaduras, aparteme de la senda, y oculto tras un matorral observé quién pasaba. Eran españoles y franceses, a juzgar por algunas voces de los dos idiomas que oí desde mi escondite, y figurándome serían renegados les dejé pasar ocultándome mejor, hasta que les consideré bastante lejos. Su paso, sin embargo, fue un bien para mí, porque me sirvió de guía, y algunas horas después salí de la sierra, pisando el camino real.

XXIV

Pedí hospitalidad en una casucha donde había un anciano inválido y una mujer joven, ambos muy afligidos por las vejaciones que sufrieran de los franceses el día anterior; y cuando les conté cómo había escapado, con gran gozo diéronme de comer y alguna ropa, que troqué por la mía húmeda y desgarrada. Pero no pudieron proporcionarme lo que más deseaba, y les dejé, continuando mi marcha hacia el mediodía.

En un caserío cerca de Algora encontré algunos españoles, a quienes al punto conocí. Eran de la partida de Orejitas. Nos felicitamos por el encuentro y me dieron noticias de D. Juan Martín.

—Dicen que D. Juan vive y ha ido con algunos hacia la sierra —me dijo uno—. Está juntando la gente, y nosotros vamos en busca suya. Orejitas está herido y D. Vicente no tiene novedad.