—¡Gracias a Dios! —gritó D. Juan Martín—. Franceses y traidores, todo junto... Así les acabaremos a todos de una vez.
—Tenemos retirada segura —gritó Sardina que había examinado el terreno a nuestra espalda.
—¡Cómo retirada! —bramó el general—. Maldita noche que no alumbra. Que se repliegue toda la tropa, y esperemos... A ver, que los de Orejitas tomen posición a la izquierda.
—Es mal sitio, porque amenazan los renegados desde la altura.
—Pues a la derecha.
—A la derecha, sí; pero cuidado con el barranco.
—Esta gente no sirve para nada. ¿Son muchos los franceses?
—No vemos nada.
—Son muchos, muchísimos —gritó una voz.
—Mejor, mucho mejor... El Crudo a vanguardia. Crudo, mucho cuidado. Clavarse en el suelo... hasta ver si empujan fuerte. Si empujan blando, echarse encima... si empujan gordo... aguantar. Aquí estoy yo con mi gente... Buena presa vamos a hacer hoy.