—Pero representas de aficionado, tontuelo, y el honor de salir a las tablas en un teatro como el de la marquesa es tal, que muchos currutacos se desvivirían por obtenerlo. ¡Y yo dirijo la escena!
En mi casa me dicen
que soy usía, que soy usía,
porque amo a un escribiente
de lotería.
Conque, chico, vas a aprender ese papel; que aunque es superior a tu edad, con unas barbas postizas, arregladas por mí, y teniendo tú cuidado de ahuecar la voz, quedarás que ni pintado. Además, no olvides que la señora marquesa ha ofrecido dos mil reales a todas las partes de por medio que trabajan en esta representación. Juanica, que hace de Hermancia, no cobra más que mil.
La noche de San Pedro
te puse un ramo
y amaneció florido
como mil mayos.