—¿Y no deseas volver al lado de la González?
—Ni al lado de la González, ni al lado de todos los reyes de la tierra —contesté—, pues mientras viva no pienso apartarme del lado de mi ama querida, a quien adoro.
Si mal no recuerdo, me puse de rodillas ante el sillón en que Amaranta reposaba con seductora indolencia; pero ella me hizo levantar, diciéndome que debía pensar en volver a casa de mi antigua ama, aunque continuara sirviendo a la nueva con toda reserva. Esto me pareció algo misterioso e incomprensible, pero no insistí en que lo esclareciera por no parecer impertinente.
—Haciendo lo que te mando —continuó—, puedes estar seguro de que te irá bien en el mundo. ¡Y quién sabe, Gabriel, si llegarás a ser persona de condición y de fortuna! Otros con menos ingenio que tú se han convertido de la mañana a la noche en verdaderos personajes.
—Eso no tiene duda, señora. Pero yo he nacido en humilde cuna, yo no tengo padres, yo no he aprendido más que a leer, y eso muy mal, en libros que tengan letras como el puño, y apenas escribo más que mi firma y rúbrica, en la cual hago más rasgos que todos los escribanos del gremio.
—Pues es preciso pensar en tu educación: el hombre debe ilustrarse. Yo me encargo de eso. Pero será con la condición de que has de servirme fielmente: no me canso de repetírtelo.
—En cuanto a mi lealtad no hay más que hablar. Pero entéreme usía de cuáles son mis obligaciones en este nuevo servicio —dije, anhelando que satisfaciera mi curiosidad respecto a lo que tenía que hacer para hacerme acreedor a tantas bondades.
—Ya te lo iré diciendo. Es cosa difícil y delicada: pero confío en tu buen ingenio.
—Pues ya anhelo prestar a usía esos servicios tan difíciles y delicados —contesté con todo el énfasis de mi bullicioso carácter—. No seré un criado, seré un esclavo pronto a obedecer a usía, aunque pierda en ello la vida.
—No se necesita perder la vida —dijo sonriendo—. Basta con un poco de vigilancia; y sobre todo teniendo completa adhesión a mi persona, sacrificándolo todo a mi deseo, y no viendo más que la obligación de satisfacer mi voluntad, te será fácil cumplir.