—Ni la idea política.
—Una...
—Parezca lo que parezca, señor conde, es preciso entrar en Cádiz.
—Entraremos.
—¿No sirve usted ahora en el Estado Mayor del general Bourmont?
—En él estoy a las órdenes de la que es imán de mi vida —repuso poniendo los ojos en blanco.
—¿Será Bourmont nombrado comandante general de Cádiz, luego que la plaza se rinda?
—Así se dice.
—¿Hará usted prender a mi mayordomo?...
—Le haré fusilar...