—¿Siguen los discursos?

—Sí; pero abundan más los cachetes.

—¿Y qué generales mandan los ejércitos de operaciones?

—Aquí, Mina; en Castilla la Nueva, O’Daly; Quiroga, en Galicia; en Aragón, Torrijos.

—¿Y vencen?

—Cuando pueden.

—Es una delicia lo que encuentro a mi vuelta del otro mundo.

—Si casi era mejor que se hubiese usted quedado por allá. Así al menos no sufriría la vergüenza de la intervención extranjera.

—¿Intervención?

—¡Y se asusta! ¿Pues hay nada más natural? Según parece, allá por el mundo civilizado corre el rumor de que esto que aquí pasa es un escándalo.