—¿Y no me pasa nada por hacerlo?

Naida.

—¿No me condeno, ni me pongo mala, ni me cogen los demonios?

—No.

—Pues ve diciendo; pero no engañes, no engañes, te digo.

N'gañar no ti...

—¿Podemos hacerlo ahora?

—No: hacirlo a las doce del noche.

—¿Tiene que ser a esa hora?

Siguro, siguro...