—El mismo que viste y calza, o por mejor decir, el segundo Pico de la Mirandola. Puede examinarlo Vuestra Merced y verá lo que son castañas.
Yo repetí que no sabía palabra de latín, y que toda mi fama en dicha lengua provenía de una equivocación.
—Modestus es —dijo el teólogo—. Y puesto que es usted tan gran latino, contésteme a esto: ¿qué quiere decir Vino a lo que vino?
—Eso no es latín, sino castellano —dijo Salmón.
—¡Oh! —exclamó el otro batiendo palmas—. Los dos se atascaron. ¿Conque castellano? Pues es tan latín como el Arma virumque. Vino a lo que vino, o lo que es lo mismo, vi no aloque vino, que, traducido literalmente, quiere decir con fuerza nado y me alimento con vino.
—Este Fray Jacinto de los Traspasos de María es un pozo de ciencia —dijo Salmón—. Gabriel, te atascaste.
—Y díganme ustedes —prosiguió el otro—, ¿qué quiere decir Archiepiscopi toletani onerati sunt mulieribus?
—Eso más claro es que el agua, mi señor don Teólogo —repuso Salmón—. Es una blasfemia y calumnia; pero valga lo que valiere, quiere decir, salva la intención, que los Arzobispos de Toledo están cargados de mujeres.
—¡Oh gansos, oh acémilas! Ya les cogí otra vez —dijo Fray Jacinto—. El archiepiscopi, que parece nominativo plural, es genitivo singular. De la palabra que suena mulieribus, hago dos, a saber: muli æribus y resulta: los mulos del Arzobispo de Toledo están cargados de riquezas. ¡Ajajá! Pues y lo de tú comes caracoles, ¿qué significa?
—¡Oh! No estoy para quebraderos de cabeza —replicó Salmón—. Dejemos eso, y ya que en el latín me ha vencido, esta tarde le venceré a la barra.