—Padre Castillo, ¿conque tenemos visita de Consejeros de Castilla para que nos humillemos ante Napoleón?
—No sé nada de esto.
—Yo estoy determinado a salir de Madrid e irme por esas provincias a predicar la guerra, juntando gente armada —dijo Rubio.
—Y yo, como me suelte por tierra del Barco de Ávila y eche allá cuatro sermones, levanto hasta las piedras —afirmó el Niño Jesús.
—Yo no me moveré de aquí —dijo Castillo—. En esta casa me mandan los estatutos que resida, y aquí residiré mientras no me echen. Fundose nuestra Orden para redimir cautivos, no para predicar guerra ni armar soldados.
—Muy bien dicho; mas tampoco se fundó para que la patearan Emperadores y la escupieran Juntas.
—Dios hará de nuestra Orden lo que fuese servido —repuso Castillo—. En tanto, nosotros nos estamos mejor en nuestra casa, que por montes y valles incitando a los hombres a matarse. Y no es que dejemos de ser patriotas. Más harán las oraciones de un fraile piadoso en pro de nuestros ejércitos, que los sermones furibundos y crueles de esos desgraciados que con los hábitos al cinto se han lanzado a la guerra. Y dígame el buen Niño Jesús, ¿le parece meritoria y digna de un cristiano y de un sacerdote la conducta de ese dominico que no quiero nombrar, y que se ha señalado por sus sanguinarias excitaciones a la matanza de franceses? No: nada que sea contrario a las generales leyes de la caridad, debe sacarnos de nuestra ordinaria vida.
—Con buenas retóricas se viene ahora el Padre Castillo —dijo otro de los presentes—. No, sino hagámonos miel para que nos papen imperiales moscas.
—Dígame —preguntó un tercero—, ¿ha oído decir el Sr. D. Librote y Cata-pergaminos, que Napoleón va a reducir el número de regulares a la tercera parte? Pues sí, eso está muy bonito. Apláudalo el Padre Castillo. Y nosotros veámoslo y callemos, ¿no? ¡Pues me gusta! De modo que si un conquistador atrevido pone en peligro nuestro instituto, lo daremos por bien hecho.
—¿Conque reducirnos a una tercera parte? —dijo Salmón—. ¡Bonita invención! Esas son las tan decantadas novedades de los filósofos y de todos esos masones a la francesa que hay ahora.