—¿Trae usted mi nombramiento? —dije comprendiendo al fin de dónde venía todo aquello.

—No: hoy solo vengo a notificarle a usía este gran suceso, y a advertirle que cualquier cantidad que necesite para preparar su viaje, me la pida con franqueza, pues tengo orden de la... digo, del Gobierno, para entregar a usted lo que tenga a bien pedirme, previo recibito que me extenderá vuecencia.

—¿También soy vuecencia? —dije recreándome en la estupefacción de mis dos amigos.

—El nombramiento —prosiguió— lo tendrá usía dentro de dos o tres días; pero le advierto que es voluntad de la Junta Suprema que el señor D. Gabriel se haga a la vela al punto para las Américas, donde pienso que es de gran necesidad su presencia.

—Bueno —repuse—; pero entre tanto, yo le ruego al Sr. de Lobo diga a la Junta que no me hace falta dinero, y que muchas gracias.

—Eso no está bien —dijo Doña Gregoria muy incomodada—. Pero, tonto, si te lo dan, recíbelo y guárdalo sin averiguar de dónde viene. Estas cosas no pasan todos los días. Apuesto a que la Junta ha sabido lo de tus latines y te manda allí para que enseñes esa lengua a los salvajes, con lo cual se convertirán todos. ¿No es verdad, Sr. de Zorro, que así ha de ser?

—No me llamo Zorro, sino Lobo —repuso este—, y hará muy bien el Sr. D. Gabriel en tomar lo que le haga falta, pues a su disposición lo tiene.

—Pues bien —dije yo—: vaya usted de mi parte a la señora Junta que le dio tan buen recado para mí, y dígale que para servir a la patria y al rey, yo no pensaba pasar a América, sino al ejército del Centro y de Aragón, en cuyo reino pienso quedarme y no volver a Madrid mientras viva. Para este viaje no se necesitan gastos.

—¿Y qué va a hacer el Sr. D. Gabriel en el ejército de Aragón? Aquello está mal —dijo Lobo—. Por el de la izquierda no andan mejor las cosas, y después de la batalla que hemos perdido en Espinosa de los Monteros, nuestras tropas quedan reducidas a nada, y Napoleón vendrá a Madrid.

—¡Eso será lo que tase un sastre! —exclamó el Gran Capitán echando chispas—. ¿Quién hace caso de los papeles?