—Usted lo ha dicho.
—Porque usted se deja robar, y no protesta.
—Sí, señor, me dejo robar y no protesto.
—Porque usted no pretende mejorar de posición, ni pide a sus superiores que le den medios de vivir dentro de su estado religioso.
—Así es; yo no pretendo, yo no pido.
—Usted come cuando tiene qué comer, y cuando no, no come.
—Justamente..., no como.
—¿Y se le arrojan de la casa...?
—Me voy.
—¿Y si no encuentra quien le dé otra...?