Bien, desahógate...
Federico, á Claudia.
Quítate de mi presencia... Vete... con mil pares de demonios.
Claudia, para sí.
Ya se le pasará el enfado... Este señorito fantasioso cree que estamos en tiempos como los de esas comedias en que salen las cómicas con manto y los cómicos con aquellas espadas tan largas y hablando en consonante. ¡Válgate Dios con la quijotería! (Vase.)
Federico, paseándose.
¡Esto es horrible! ¡Qué bochorno! ¡Aquí tienes tu dichosa idea de igualdad, que todo lo encanalla! Ese pelandruscas se ríe de mí en mis barbas, ultraja un nombre respetable, y tengo las manos atadas contra él.
Infante.
Has hecho bien en aplazar la función. Y ahora puedo irme tranquilo.
Federico.