Clarísima; ya lo creo.

Leonor.

No lo tomes á broma. Pues rezados los tres Padre-nuestros con muchísima devoción, y encendida la lamparilla á San Antonio, volví á echar lo que ha de venir, y ¿qué creerás que salió? Pues recelo por la mañana, el caballo de bastos, que eres tú, la mujer de buen color, y por fin, el as de oros. ¿No sabes lo que significa el as de oros?

Federico, impaciente.

Signifique lo que quiera, vamos al grano, Leonorilla. No hay tiempo que perder, y es preciso plantear la cuestión lisa y crudamente. ¿Tienes dinero?

Leonor.

¡Dinero!... (Mirándose las uñas.) Lo que es dinero, muy poco tengo disponible; pero se puede agenciar de aquí á la noche.

Federico.

Imposible esperar de aquí á la noche.

Leonor.