Federico.

No es eso, tonta. Pero no nos detengamos.

Leonor.

A la calle. (Cantando.) ¡Españoles, venid! Nos separaremos en el portal, y luego, fíjate bien, te espero en la Plaza Mayor. No me des plantón.

En la escalera.

Federico.

¡Quita, pues no faltaba más!...

Leonor.

¡Ah!, me olvidaba de contarte... ¿Sabes á quién me encontré ahora? Al abuelo Cisneros. ¡Qué terne está! Me paró y me dijo que fuese á verle. Mira tú, á ese tío marrullero le sacaría yo de buena gana diez mil realetes para dártelos á ti... No seas tonto y no pongas esa cara. ¡Vaya! Lo que ya hice una vez, ¿por qué no repetirlo ahora?

Federico, contrariado.