Federico, interrumpiéndola.
Te lo habrá dicho Malibrán, que se dedica á desacreditarme.
Augusta.
Quien me lo dijo, añadió que ese trasto de La Peri tiene gran influjo sobre ti.
Federico, con frialdad y un poco distraído.
¡Qué disparate!
Augusta.
Nada es disparate. El disparate no existe. Los hechos pueden ser ó no ser; pero no es la mejor manera de negarlos el decir que son absurdos. Convénceme, pues, de otra manera.
Federico.
¿Cómo?