Viera.

Vamos, que estás tú buena pieza... A la mesa. Tengo sobre mi cuerpo toda el hambre española. (Vase.)

Federico, abrumado.

¡Que este hombre sea mi padre! ¡Ay!, me dió su rostro, me puso el sello de su casta para que ni un momento pueda dejar de avergonzarme de ser su hijo.

ESCENA IV

Comedor en casa de Orozco.

Augusta, Orozco, Infante, Malibrán y Villalonga, sentados á la mesa, almorzando.

Orozco.

¿Pues qué quería ese terco de Federico? ¿Que viviendo Clotilde como vivía, fuese á pedir su mano un Hohenzollern ó un Habsburgo? Anoche le vi tan excitado, que no quise contradecirle por no aumentar su pena. Tuve con él la consideración de apoyar débilmente sus quejas; pero ahora que no está presente, declaro que no tiene razón.

Augusta.