Creo lo mismo. Mil veces le hablé de su hermana augurándole lo que ha pasado. Mal que nos pese, somos arrollados por... la ola democrática. ¿Qué tal la figura? Lo que hay es que nos gusta más verla reventar en la cabeza del vecino que en la propia.
Malibrán.
Como figura del género balneario, no está mal. Eso lo aprendió usted este verano en Arcachón... Pues volviendo á Federico, opino que es un desequilibrado de marca mayor, aristócrata por las ideas y los gustos, sin los medios materiales de que toda idea necesita disponer para manifestarse dignamente. Absolutista por temperamento, reniega de verse gobernado por el parecer de la multitud, y su orgullo tropieza á cada instante con las garrulerías de la igualdad. Es una contradicción viva, una antítesis...
Augusta, interrumpiéndole y burlándose.
¡Jesús de mi vida, qué sabios venimos hoy!
Malibrán.
Quiero decir que por efecto de esa radical contradicción entre la época y el hombre, todos los actos de éste resultarán incongruentes, no dará un paso que no sea un tropezón, y será al fin envuelto por la ola de que antes nos hablaba usted, ya que no se decide á sortearla, como hacemos los demás.
Infante.
Pues yo, sin meterme en filosofías, voy á dar noticias concretas. Esta mañana se presentó en mi casa el trovador de Clotilde.
Augusta, con viveza.