Infante.

Yo no. Recuerdo muy bien que le dije: «Vaya usted mañana»; pero ese es de los que no padecen la enfermedad española del mañana; profesa la teoría de que mañana quiere decir hoy.

Villalonga.

¡Hoy! Dichoso el que sabe agarrarse al hoy antes que pase, porque ese llegará primero que los demás.

Malibrán.

Y encontrando los mejores sitios desocupados, se apoderará de ellos.

Augusta.

No le dejes ir sin esperanzas. Hazlo por mí, por todos los presentes, que tomamos al gran Santanita, al futuro millonario, bajo nuestra alta protección.

Orozco, sonriendo.

Esperanzas, sí; todas las que quiera, pero realidades no podrá sacar de mí. Me sacudiré la mosca... No sé qué se figuran... Francamente, es cosa de traer á casa una pareja de Orden Público. Yo aseguro á ustedes que este impertinente no volverá más por aquí. (Toma el café de un sorbo y sale.)