Infante, con sequedad.

Habla usted de hábitos de envilecimiento, y me parece que no se ha fijado usted en la significación de la palabra. De otro modo, haría mal en sostenerla. Yo afirmo que Federico es un caballero.

Malibrán, rectificando.

No lo he dudado nunca... Esos hábitos, que todo el mundo conoce, deben de ser calificados quizás de un modo más suave, tratándose de un amigo. Emplearemos otra palabra.

Augusta.

Mejor sería no haberla pronunciado.

Malibrán.

No fué mi intención ofenderle.

Infante, para sí.

Decididamente, el italiano éste es de una blandura fenomenal. No entra, no entra, por más que se le pongan picas hasta el hueso.