Malibrán.
Tema usted las domésticas, no las internacionales. Y cuando se dispare el primer cañonazo, avise usted á los buenos amigos. ¿Llamar, eh?
Villalonga.
Dos toques y repique. (Dándole la mano.) Adiós, diplomático. Memorias al marqués de Salisbury.
Malibrán.
De tu parte. Adiós, Infante. (Vase.)
ESCENA VI
Los mismos. Orozco.
Orozco, entrando, con semblante risueño.
Vamos, le despaché... Se va el pobrecillo muy descorazonado. Pero yo ¿qué le he de hacer? Pues sólo faltaba que...