Infante.
Yo lo tengo pésimo. Si dos negaciones afirman, de dos displicencias puede salir un rato de agradable entretenimiento.
Augusta.
No; de dos displicencias que se funden, sale de seguro la hora negra, la hora de la contradicción y del tirarse los trastos á la cabeza. Hoy es un día en que me peleo yo con el lucero del alba, á poco que me exciten. Querido Manolo, si aprecias mi amistad, echa á correr y no aportes por acá hasta la noche.
Infante.
Se me figura que Malibrán te ha puesto de mal humor.
Augusta, fingiendo tranquilidad.
A mí, no. Estoy acostumbrada á sus tonterías, y le oigo como si leyera los chascarrillos de la sección amena de un periódico.
Infante.
Mucho cuidado con él.